Minos, la película

Mamarracho Producciones, pudo haberse llamado (por su estética). O Cayapa Producciones  (por su forma de realización). O Majunche Producciones, (nuevamente, por su estética). Finalmente, Minos La Película, producida por una cooperativa familiar que mató este tigre a última hora (y sin cobrar ni medio), es un simple divertimento que no tuvo más objetivo que el de hacer algo juntos (y que mamá pase la materia aunque sea con 10).

El protagonista es Minos, con muchas mejores               historias que las que finalmente grabamos.

La voz es de Mayi, escritora y actriz.

El guión, pues es mi guión. Si le interesan otros textos revise El País de los Equivocados (un viejo blog).

Obra en la que actúa mi hija Mayi

El insólito Viaje de Los Inocentes. César Rengifo.

Obra del grupo Skena en Centro Cultural Chacao

Astronauta virtual ¿qué es?

Astronauta virtual no es nada.  Sólo un ejercicio de clase. Ni es un proyecto, ni tendrá largo plazo, ni tengo cariño alguno por él, ni escribo con ganas, ni me esmero. Astronauta virtual no me importa. No es nada porque ya no me gustan los blogs. Fui adicta a ellos un buen tiempo.  Hice amigos y enemigos, me morí de la risa, lloré y hasta enamoré desde ese medio. Tuve una psicóloga, un médico y un abogado dispuestos a prestarme sus servicios sólo por leer mis palabras. Pasé algunas vergüenzas. Fui descubierta por quienes no debía. Dije cosas que es mejor tener calladas. Fui indiscreta y torpe. Creo que me leía más gente que la que yo creía (jurándome -hipócrita- que era un diario para mí misma).  Alguna vez alguien me escribió para editarme un libro. Fui -me creí- La Maga. Nombre tonto que rememora mi fanatismo adolescente por Cortázar.

La frase Astronauta Virtual es un homenaje a un blog que fue importante para mí aunque no se llamaba así, sino El Tiempo de Estar Vivos, pero la palabra Astronauta Virtual era la que acompañaba al blogspot.com en la dirección de la página.  El Tiempo de Estar Vivos no existe, así que no hay un link que lleve a nadie a ninguna parte. Estuvo lleno de mucho dolor, de ese humor rabioso que me acompañaba (me acompaña).  El que aún existe es el blog que lo siguió, que se llamó El País de los Equivocados y que me divirtió un buen tiempo.  El País de los Equivocados revelaba -con menos intensidad que el blog anterior- mis estados de ánimo y mi visión del mundo.  Me despejaba un poco del quehacer periodístico, me hacía reflexionar, me hacía reir.

En realidad, esta vez debí hacer un blog sobre Minos, el perro de mi hija.  ¿por qué Minos? Bueno, porque no lo quiero, sino que sólo lo quiere ella. ¿por qué Minos? Porque me divierte que no se crea perro sino humano; que se niegue a relacionarse con su especie, sino que prefiere a los dueños que a los animales. ¿Por qué Minos? Por jodedora, por irreverente, por esa carajita pasada de años que soy.

Claro, también debí haber aprovechado la clase para hacer un blog sobre literatura infantil y juvenil, porque es lo que hago además del periodismo. ¿Promocionar mi obra? Buena idea, nunca lo he hecho. No lo sé hacer. No voy a encuentros de escritores ni a bautizos de libros. Me escondo de la gente (contraria a Minos), pero tampoco compenso relacionándome con los animales. Creo que me refugio en lo intangible, en inventos, en absurdos. Pero bueno, como hay que poner links a fotos, aprovecho y publicito (en fotico chiquitica) Cuentos Prohibidos por la Abuela, mi último libro publicado por Alfaguara.  Espero en los próximos meses poder presentar el nuevo libro, mi primera novela para chamos: No abrir hasta el año 3.000, que también publicará Alfaguara Venezuela.

¿El video? Sí, lo sé colgar, profe (no me vaya a raspar que me sé la lección), pero no sé cuál colocar aquí. Será para otra vez.

El final de Lost

No  me gustó el final de Lost. Lo he dicho, quizás gritado, por Twitter.  En 140 caracteres es difícil argumentar mi decepción, una decepción que me ha vinculado mucho con mi pasado como guionista.   Bueno, como esto lo estoy escribiendo en clase y no tengo tiempo de reflexionar mucho, paso a pegar un artículo buenísimo del escritor Rodrigo Fresán, (porque la clase es de  montar y pegar PDFs), quien expresa:   “Cualquier cosa puede suceder en la realidad, pero en las playas de la fantasía hay que respetar ciertas leyes inamovibes”. No lo puede decir mejor. Insisto en que los autores estafaron a sus fanáticos, al asegurar que el final no sería el previsible y lugarcomún de la muerte, tan fácil como si hubiesen dicho que todo era un sueño. ARTÍCULO DE RODRIGO FRESAN SOBRE LOST

El trasero del CiberLeviatán

El Leviatán de Hobbes – 1651- habla de un soberano cuyo cuerpo está formado por una muchedumbre. Como todos son parte de este monstruo, ninguno critica su poder absolutista, ninguno contradice su mando.  Para el periodista Jean-Francois Foguel ahora llegó un gigante similar, pero tecnológico, que él ha apodado el “CiberLeviatán”: Se trata de Internet.   Para Foguel, ese régimen gubernamental que es la web  también es otro monstruo conformado por millones de personas.  Todos somos él, todos sostenemos su mando totalitario y su supremacía en nuestras vidas. Unos alimentan su cabeza; otros, su estómago; otros, sus pies; otros –muchos-, su sexo voraz; otros (a la retaguardia), su trasero.  ¿Realmente somos ese monstruo, realmente nos domina?

Internet llegó e indudablemente nos transformó.  Ya no hablamos, chateamos. Ya no vamos a la biblioteca, buscamos en Google.  Ya no vamos a entrevistar cara a cara a la fuente, le escribimos un email; ya no llamamos por teléfono,  contactamos a la gente a través del twitter y del facebook. Tampoco hay barreras de país ni de idioma: la tecnología nos acerca, nos hace vecinos de un edificio hecho de bites.  Cada vez está más tiempo el periodista ante la computadora y menos en la calle. Cada vez más la redacción –o su casa, los más afortunados – se convierte en su principalísimo espacio de investigación.  Ya no pateamos calle, movemos un dedo y  hacemos clic. Al menos así se paga menos plantón.

¿Que un periodista debe ser pez en el agua en Internet? Sí. ¿Que debe saber nuevas tecnologías? Sí.

Sin embargo, sigo pensando que el buen periodismo trasciende todo eso. Y el buen periodista: el que escribe bien, el que investiga, el que se compromete con el ejercicio profesional, el que lee, el que ama su trabajo, el que le echa bolas,  seguirá siendo el fuerte. Y en ese “CiberLeviatán” estará más cerca de la cabeza y más lejos de su trasero

EJERCICIO de clase…casas de bolsa socialistas

EJERCICIO DE PRUEBA EN CLASE…EJERCICIO…SOLO EJERCICIO…MERO EJERCICIO…NO MÀS QUE UN EJERCICIO PARA VER LOS HIPERVÌNCULOS

“En el socialismo no hay casas de bolsa”

El presidente de la Comisión de Finanzas del Parlamento, Ricardo Sanguino, le dijo a la periodista Mayela Armas de El Universal que “en el socialismo no existen las casas de bolsa, ellas surgieron de la evolución del sistema capitalista”. Según el diputado: “Estamos en una transición, en el momento en que seamos una sociedad socialista venezolana, a lo mejor la existencia de esas casas de bolsa no se requiere”.

Para Sanguino “En el sistema capitalista que tenemos se observa que las empresas son familiares, y por ello las transacciones en el mercado de valores son mínimas, a nosotros no nos interesa impulsar ese mercado”.

También negó que el ensamblaje de vehículos sea una necesidad.  “Para nosotros es más importante la alimentación de nuestro pueblo y la producción de insumos básicos que la fabricación de automóviles. Yo me preocupo más si el ensamblaje que se realiza en el país es de transporte público y transporte de carga, por el impacto que tiene. La generación de empleo no se puede considerar como una valoración para un sector, ahí están los bingos y casinos que también generan puestos de trabajo, y nosotros no queremos eso”.

Más sobre el ensamblaje de vehículo

La entrevista de Mayela Armas a Sanguino

calle

No resisten el llamado de la calle, analiza una psicólogo. ¿Será?  Pues se lo pregunté a ellos, al señor que vive en la Cota Mil; al otro señor, el que duerme tras el basurero del mercado de La Pastora; al muchacho que habita en un sillón viejo en la avenida Bolívar; y a la muchacha que hizo de un esqueleto de carro su hogar. Y es cierto. Sin duda los atrae la libertad de la vía pública, todo eso,  ya tan dicho, ya tan lugar común. Y a la vez no es sólo eso. Sería muy fácil resumirlo así. Sería muy fácil limitarlos a una secta de amantes del suelo. A la vez están allí porque no encuentran respuestas en ningún otro lado. Porque no les bastan las comidas o las terapias que les pueden proporcionar los programas oficiales.  Por eso, sólo están a gusto -llamémoslo “a gusto”-en esa casa grande sin dueño que es la ciudad a la intemperie.

Quizás ninguno de nosotros sea tan distinto a ellos. Quizás todos estemos al borde.